¿Qué es un pagaré bancario?

Un pagaré bancario es un documento fiscal mediante el cual las empresas o entidades jurídicas se comprometen a pagar una determinada cantidad de dinero. Es también conocido como una ‘promesa de pago’.

El pagaré es utilizado de forma habitual en las transacciones comerciales entre empresas. Con este documento, el comprador, que será el que emite el pagaré, adquiere un compromiso de pago, de forma incondicional, con el vendedor o beneficiario del pagaré.

Para ello, se establece una fecha concreta de pago, que es lo que se conoce como ‘vencimiento del pagaré’, que será el momento en que el emisor deberá ingresar el importe acordado en una cuenta bancaria, que debe estar domiciliada.

Los pagarés suelen contratarse a corto plazo, siendo los más frecuentes de 30, 60 y 90 días. Llegado el momento del vencimiento del pagaré, el banco presentará un documento de cobro en la cuenta bancaria contra la que se emitió el pagaré. Atendido el pago, será entregado al emisor.

En caso contrario, si no se produce la liquidación del importe acordado en el pagaré, un notario dará fe de que el documento presentado al cobro no ha sido satisfecho en la fecha acordada, y el beneficiario o comprador podrá acudir a los tribunales para exigir la cantidad acordada.

Estas son algunas de las ventajas que las empresas emisoras pueden obtener a la hora de dilatar sus pagos mediante un pagaré bancario:

1-Durante el tiempo transcurrido entre la emisión del pagaré y el vencimiento, el deudor, puede recoger el dinero necesario para satisfacer la deuda, así como la cantidad correspondiente a los intereses.

2-Al dilatar dicho pago puede invertir su capital en otros proyectos.

En cuanto a los beneficios de la empresa que acepta un pagaré bancario, destacan los siguientes:

1-El beneficiario tiene una garantía legal de que va a cobrar el importe acordado en el documento en la fecha de vencimiento pactada inicialmente.

2- En caso, de que se alcance la fecha de vencimiento y no se haga efectivo el pago comprometido, el beneficiario puede acudir a las autoridades judiciales y, antes o después, conseguirá cobrar su dinero.